domingo, 27 de octubre de 2013

Frases: The Umbecoming of Mara Dyer por Michelle Hodkin

The Umbecoming of Mara Dyer

Entonces. Idiotas a un lado, ¿como estuvo tu primera semana?
  Oh, ya sabes. Vi a un chico muerto. Estoy volviéndome loca. Lo mismo de siempre. 
– No tan mal.



Me apresure hacia adelante hasta que otro baño de chicas apareció. Abrí la puerta, planeando dejar a Noah afuera mientras me recomponía.

Pero me siguió dentro.
Dos chicas menores estaban paradas en el espejo aplicándose brillo labial.

- Salgan-Noah les dijo, su voz con aburrimiento. Como si fueran las que no pertenecieran al baño de chicas.  Pero no esperaron a que se lo dijeran dos veces. Salieron tan rápido que me habría reído si no estuviera tan impactada.

Noah dirigió su mirada a mi, y algo centello detrás de sus ojos - ¿Cuál es tu problema?- pregunto en una voz baja.

Lo mire. Se había ido la indiferencia casual. Pero no estaba enojado. O incluso molesto. Más bien…curioso. Su expresión callada era ruinosa.

- No tengo un problema- dije confiadamente. Avance, mis ojos estrechándose hacia él-. Estoy libre de problemas.

Su cuerpo largo, acentuado por la línea de su camisa no metida y pantalones de corte bajo parecían tan fuera de lugar contra los feos azulejos amarillos. Mi respiración se aceleró. – No soy tu tipo – fui capaz de decir.

Entonces Noah dio un paso hacia mí, y una anormal sonrisa burlándose en la esquina de su boca. Demonios. – No tengo un tipo.

- Eso es aun peor-dije, y juro que trate de sonar malvada cuando lo dije-. Eres tan sin criterio como dicen.

Pero lo quería cerca.

- He sido difamado.- Su voz era apenas más que un susurro. Dio otro paso, tan cerca que sentí la caliente aura de su pecho. Miro abajo hacia mí, todo sincero y abierto y con ese caótico cabello en sus ojos como que quería y no quería decir algo.

- Lo dudo- fue lo mejor que pude hacer. Su rostro estaba a centímetros del mio. Iba a besarlo, e iba a arrepentirme.
Pero en ese momento, no me importaba.



-No voy a dejar que hagas esto –dije.

-No me vas a detener.-Su voz era baja, ahora. Indescriptiblemente sexy.
 Mis ojos revolotearon cerrándose. –Como el infierno que no lo haré –le susurre-.Podría matarte.

- Entonces moriría feliz.

- No es gracioso.

- No estoy bromeando.
Abrí los ojos y me centre en los suyos. –Sería más feliz sin ti –le mentí tan convincentemente como pude.

-Es una lastima. –La boca de Noah se curvó en la media sonrisa que yo amaba y odiaba tanto, a pocos centímetros de mi ombligo.

Mi cabeza estaba nublada. –Se supone que debes decir. “Todo lo que quiero es tu felicidad. Voy a hacer lo que sea, incluso si eso significa estar sin ti.”

- Lo siento –dijo Noah-. No soy tan buena persona. –Sus manos subieron por el costado de los vaqueros, a mi cintura. Las yemas de sus dedos razonaron la piel justo debajo de la tela de mi camisa. Traté de calmar mi pulso y fallé.

- Me quieres –dijo Noah simplemente, en definitiva-. No me mientas. Lo puedo escuchar.

- Irrelevante –suspiré.




-¿Hablas algo más?- Pregunté.


-Bien, ¿a qué nivel de fluidez estamos hablando?

-Cualquiera.

(….)

-Alemán, Español, Holandés, Mandarín y, por supuesto, Francés.

-Di algo en alemán,- dije.

-Scheide,- dijo Noah.

-¿Qué significa eso?-Le pregunté.

-Vagina.

-Lindo. ¿Es eso todo lo que sabes?

-En alemán, holandés y mandarín, sí.

Negué con la cabeza. 

-¿Por qué, Noah, conoces la palabra vagina en todos los idiomas?

-Porque yo soy europeo y por lo tanto más culto que tú.”



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